viernes, 25 de mayo de 2012

Mi último encuentro con Narciso Agúndez

La última semana de agosto de 2008, en el Distrito Federal, tuve una agria discusión con Narciso Agúndez Montaño y su vocero, Antonio Alcántar López, respecto a la propuesta del entonces gobernador de endeudar al gobierno de BCS en 1 mil 372 millones de pesos, con lo que se  triplicaba, sólo en un año, la deuda pública acumulada en los cinco sexenios anteriores.

Discutimos, además, sobre el gasto de 600 millones de pesos en la construcción del Pabellón Cultural de Cabo San Lucas y otro egreso, planeado también por 600 millones de pesos, en la construcción de un muelle de cruceros en Puerto Cortés, municipio de Comondú. Ese día presenté mi renuncia como representante del Gobierno de BCS en el DF, con fecha 31 de agosto de 2008. 

Por cierto prurito de lealtad a la clara exposición de los propósitos personales, abiertamente dije que mi objetivo era  regresar a La Paz a intentar que mi partido, el PRD, se opusiera a tan dudosa estrategia financiera. No logré mi propósito. El presidente del partido y todos los líderes de las distintas fracciones perredistas estaban completamente sometidos al inmenso poder que entonces tenía Narciso Agúndez Montaño. Hoy, los dos personajes arriba mencionados están encarcelados por delitos relacionados con el irregular manejo de los fondos públicos. 

viernes, 27 de enero de 2012

Peña Nieto en Davos, Suiza.

Enrique Peña Nieto, después de sus reiterados traspiés en asuntos relacionados con la cultura y con la economía doméstica de las clases populares, buscó los reflectores internacionales en Davos, Suiza, para intentar recomponer su maltrecha imagen, deteriorada por su propia falta de lectura y de conocimiento elemental de la realidad nacional.

El precandidato único del PRI a la presidencia del país, se dejó ver y tomar fotografías junto a las conocidas figuras del mundo financiero que se dieron cita en Davos, la ciudad del centro europeo que nuevamente este año acogió a lo más granado de las personalidades de los campos empresarial y político, en el marco del Foro Económico Mundial.

Se desconoce si Enrique Peña Nieto ahí, en la ciudad alpina de mayor altitud de Europa, habló en alemán que es el idioma oficial, o si lo hizo en inglés, francés o italiano, que son las lenguas modernas en las que usualmente se comunican los residentes cuyos orígenes son de muy variadas nacionalidades. Sólo esperamos que no haya dicho “muchas tortillas” en lugar de “muchas gracias”, como recientemente lo hizo en náhuatl en una comunidad del estado de Hidalgo.

Buscando que los deslices cometidos en su tierra natal fueron opacados por las resplandecientes luces de la ciudad de Davos, el engelado precandidato dio respuesta a interrogantes de la prensa en un lenguaje crujientemente almidonado. Dijo, Peña Nieto, que su propuesta considera como estrategia principal al blindaje de la economía interna del país, buscando fortalecer el consumo y mejorar el empleo “con un enfoque en el combate contra la inseguridad y la violencia”.

Desconocemos si nuestro héroe en gira europea tenía alguna idea sobre lo que estaba hablando, o si no eran más que palabras huecas, aprendidas de memoria para recitarlas en un escenario en el que lo que él expresara realmente carecía de relevancia, pues los reflectores estaban centrados en los líderes financieros y políticos del mundo. Sin embargo, el lugar era realmente apropiado para tomarse las fotos que en nuestro país podían tener el impacto mediático deseado: que los mexicanos nos asombráramos con las epopeyas del precandidato en el gélido país europeo.

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jueves, 26 de enero de 2012

800 millones para el Centro de Convenciones, 100 para el problema del agua en BCS.


El gobierno federal aportó 800 millones de pesos para la construcción del Centro de Convenciones de Los Cabos. La obra, cuya licitación fue declarada desierta después de haber sido convocada por el gobierno del estado, fue asignada directamente por éste a la compañía Ingenieros Civiles Asociados (ICA).

Bernardo Quintana Isaac, propietario de ICA, que ha sido considerado entre los 20 hombres más ricos de México, es ampliamente conocido por haber apoyado abiertamente la campaña electoral de Felipe Calderón a la presidencia de la republica.

Esta misma empresa, ICA, construyó también en Baja California Sur el Hospital Juan María de Salvatierra, con una inversión superior a los 400 millones de pesos, aportados mayoritariamente por el gobierno federal. La calidad de la obra fue reiteradamente criticada por el actual secretario de salud de nuestro estado, y no obstante, como ya dijimos, el Centro de Convenciones de los Cabos se asignó directamente a la misma empresa de Bernardo Quintana.

En contraste, esta semana el gobernador del estado, Marcos Covarrubias, ha hecho pública su decisión de buscar, junto con el director de CONAGUA, una aportación adicional de sólo 100 millones de pesos para atender el persistente y grave problema de la sequía recurrente que por tercer año consecutivo afecta a miles de familias de rancheros sudcalifornianos.

Esta dispar asignación de recursos, que otorga miles de millones de pesos a las obras que están siendo construidas por empresas propiedad de quienes apoyaron al presidente Calderón en su campaña electoral y apenas una ínfima cantidad, comparativamente, a las que benefician a miles de familias pobres, ¿será parte de la política del rescate de los valores sudcalifornianos?

Narciso y Marcos: la misma política universitaria

El asunto relacionado con la legitimidad de la rectoría de la Universidad Autónoma de Baja California Sur revive de nuevo la no olvidada suspicacia popular respecto a si Marcos Covarrubias Villaseñor arribó a la gubernatura por méritos propios o por un acuerdo entre Narciso Agúndez, Jesús Ortega Y Felipe Calderón.

La ilegal reforma a la legislación universitaria que tuvo lugar en el Congreso de Baja California Sur, para que pudiera acceder una persona distinta a Carlos Villavicencio Garayzar a la rectoría de la UABCS, fue, sin duda, una orden de Narciso Agúndez dada a los diputados de la XII Legislatura.

Instancias competentes del poder judicial declararon ilegal las reformas que promovió Narciso Agúndez y que fueron votadas favorablemente por los diputados incondicionales de éste para nombrar un rector distinto al que el órgano universitario facultado para ello había designado.

Una y otra vez, las resoluciones legales han confirmado la razón de los argumentos presentados por Carlos Villavicencio Garayzar. Las resoluciones jurídicas del 24 de enero confirman lo que el académico despojado ha venido sosteniendo desde hace más de un año: que él es el rector legal de la máxima casa de estudios de Baja California Sur.

¿Por cuánto tiempo más las autoridades sudcalifornianas, las que debieran ser ejemplo en el acatamiento de las leyes, continuarán solapando y, tal vez, hasta promoviendo que la ilegalidad continúe privando al interior de la UABCS?

¿A quién beneficia que la Universidad continúe debatiéndose en la incertidumbre jurídica? ¿Qué se obtiene de bueno al evitar que la legalidad vuelva a nuestra universidad?

¿Se pretenderá desde el gobierno, acaso, impacientar a los universitarios que reclaman el reconocimiento de su autoridad legal, para que, irritados, promuevan el tenso ambiente académico que a todos perjudica y que tanto enoja a los sudcalifornianos?

¿Se intentará manipular y provocar a los mismos despojados de la rectoría para que en medio de la desesperación causada por un vergonzoso e inexplicable aplazamiento en la aplicación de la Ley, cometan ellos mismos alguna irregularidad que permita a las autoridades ilegales exhibirlos como violentos?

¿Cuántas resoluciones legales más serán necesarias para que los beneficiarios de esta situación irregular desistan de sostenerla indefinidamente? ¿O ya habrán decidido que ahí permanecerán a menos que sean echados violentamente de ese espacio que ocupan ilegalmente?

¡Qué lamentable que así fuera!

jueves, 29 de diciembre de 2011

Walt Withman narra una batalla naval de los viejos tiempos


Canto a mí mismo:

(35)

¿Queréis que os narre una batalla de los viejos tiempos?

¿Queréis enteraros de quién la ganó a la luz de la luna y de las estrellas?

Escuchad el cuento tal como el abuelo de mi padre, que era marinero, me lo narró.

Nuestro enemigo no se dormía en su navío, te aseguro (me dijo).

En sí llevaba el rudo coraje inglés, que es el más duro, y el más leal que haya habido y habrá.

Al caer el día se acercó disparando horriblemente contra nosotros.

Nos trenzamos con él, se enredaron las vergas, sonó el cañón.

Mi capitán trincaba firmemente con sus propias manos.

Habíamos recibido algunas balas de dieciocho libras bajo el agua.

En nuestra batería baja, dos cañones estallaron al efectuar la primera descarga, matando a cuantos estaban cerca y lanzándonos por los aires.

Luchando al ponerse el sol, luchando en la oscuridad, llegaron las diez de la noche. La luna llena estaba alta, nuestras vías de agua aumentaban. Se informó que llevábamos cinco pies de agua.

El maestro cañonero puso en libertad a los prisioneros encerrados en la bodega de popa para darles la oportunidad de salvarse por sí mismos.

El paso hacia la santabárbara ha quedado cerrado por los centinelas: ven tantas caras extrañas que ya no saben en quién confiar.

Nuestra fragata se incendia.

Alguien dice: ¿Y si nos rindiésemos?

¿Si arriáramos nuestra bandera dejando que ganen la lucha?

Ahora río satisfecho pues oigo la voz de mi pequeño capitán.

No la arriaremos” solemnemente exclama. “Apenas comenzamos con nuestra participación en la batalla.”

Sólo quedan en uso tres cañones.

De uno se encarga el capitán en persona, que apunta al palo mayor del enemigo.

Dos descargas bien servidas silencian sus baterías y arrasan sus cubiertas.

Sólo las cofas secundan el fuego de esta pequeña batería y en especial la cofa mayor.

Ellos aguantan con bravura toda la acción.

Ni un momento de respiro.

Las vías de agua superan con mucho a las bombas. El fuego está llegando a la santabárbara.

Una de las bombas ha volado y en general se cree que nos hundimos.

El pequeño capitán permanece sereno.

No tiene prisa. Su voz no es alta ni baja.

Sus ojos nos alumbran más que nuestros faroles de batalla.

Hacia las doce, allí, bajos los rayos de la luna, se rinden a nosotros.

(36)

Extendida y silenciosa yace la medianoche.

Dos grandes cascos de barco, inmóviles sobre el pecho de la oscuridad.

Nuestro navío a la deriva, se hunde lentamente. Preparaciones para pasar al que hemos conquistado...