domingo, 17 de septiembre de 2017

El Banco de México pierde 850 mil millones de pesos, antes de la salida de Carstens



Para este fin de semana largo había pensado leer el libro que el noruego  Roald Amundsen escribió sobre como alcanzó el Polo Sur en 1911. La idea sonaba como una promesa  de aventuras, de suspenso, de dolor frío y de alegría como corolario. Pero, finalmente me decidí por bucear en las profundidades del paquete económico que José Antonio Meade, secretario de Hacienda, presentó la semana pasada a la Cámara de Diputados como propuesta para 2018. No puedo negar que esta última aventura puede sonar poco divertida.
Ya decidido, desplegué en el monitor de la computadora los "Criterios de Política Económica para 2018", el "Proyecto de Ley de Ingresos 2018" y el "Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación, 2018". Al mal tiempo buena cara, pensé, imaginando más las tormentas de nieve que enfrentaría Amundsen en 1911, que las que yo enfrentaría al tratar de entender las propuestas de los funcionarios de Hacienda del gobierno mexicano.
En el panorama de la economía nacional descrita por la secretaría de Hacienda no encontré nubarrones, ni tormentas de nieve, ni repentinos desprendimientos peligrosos de hielos. En los citados documentos, la economía mexicana navega sobre mares nacionales en calma, bajo un sol resplandeciente. Todo, gracias a las reformas estructurales, dicen, sin pena.
Para 2018 esperan que el Producto Interno Bruto (PIB) crezca entre 2 y 3%, igual que como se ha crecido en los últimos 35 años, desde Miguel de La Madrid, hasta nuestros días. No se recordó que en los 42 años transcurridos, desde 1940 hasta 1982, se había crecido 6.5% cada año como promedio. Dieron a conocer, por tanto, que los cálculos sobre los ingresos se elaboraron suponiendo que el PIB crecería a un 2.5%, la media de lo esperado.
En el paquete económico se informa que el precio del dólar durante 2018 se espera que sea de 18.1 pesos. Con este dato calcularon los ingresos por la venta de petróleo y el de otras exportaciones. Y dijeron que la producción de petróleo será de 1.9 millones de barriles cada día. Prefirieron no decir que en 2004, la producción petrolera fue de 3.4 millones de barriles por día, y que desde ese año empezó a declinar mes por mes la producción y que todos los gobiernos decidieron no hacer nada al respecto sino acelerar la venta de la industria petrolera nacional, aunque las utilidades antes de impuestos de Pemex hayan sido gigantescas: $905,000,000,000 (905 mil millones de pesos) en 2012. Con esa suma de dinero, en 2012 alcanzaba para construir, al menos, 10 plantas refinadoras, con las que se podría haber refinado el doble de toda la producción petrolera nacional.
Y cuando yo imaginaba el paso lento con que el equipo de Amudsen habría caminado los últimos dos meses de 1911, bajo las tormentas de nieve, encontré que el gobierno de EPN anuncia que la deuda pública en 2017 ha disminuido ya su ritmo de crecimiento y, ahora, para 2018, pide autorización para endeudarse "sólo" en $501,000,000,000 (501 mil millones de pesos).
De cualquier manera, llamó mi atención que en 2017 hubiese disminuido el crecimiento de la deuda, y recordé que en marzo de este año la secretaría de Hacienda informó que había recibido del Banco de México $321,000,000,000 (321 mil millones de pesos) como excedentes contables a causa del mayor precio de los dólares que tenía acumulados, y recordé, también, que se dijo que esa suma de dinero sería utilizada para abonar a la deuda pública de México. Me alegré que así hubiera sucedido.
Pero, como quien esto escribe estaba en un fin de semana largo, decidió revisar las cuentas semanales del Banco de México, las que deben publicarse, por ley, pocos días después de que concluya cada semana. Al revisar con detenimiento, me encontré con algo sorprendente. ¿Cuántas sorpresas no tendría reservadas el viaje de Amudsen antes de alcanzar finalmente el mero centro del Polo Sur?
Justo en el momento en que el Banco de México entrega los 321 mil millones de pesos empiezan a disminuir las Reservas Internacionales. Y empiezan a disminuir en forma acelerada, a tal ritmo que en lo que va de 2017, el Banco de México ha perdido $562,123,000.000 (562 mil 123 millones de pesos) de reservas internacionales, expresadas en pesos. Pero eso no es todo. Pude constatar que no sólo se han perdido reservas internacionales, expresadas en pesos sino que también se ha perdido una cantidad gigantesca del capital contable del Banco de México: en este año se han perdido más de $850,000,000,000 (850 mil millones de pesos).
El día 30 de diciembre de 2016, el Banco de México tenía un capital contable de $837,206,000,000 (837 mil 206 millones de pesos) y el día 8 de septiembre de este año, 2017, informa que ya no tiene ningún capital contable o, mejor dicho, que tiene un capital contable negativo de (-)$13,649,000,000), esto quiere decir que en ocho meses y ocho días perdió, exactamente, $850,855,000,000 (850 mil 855 millones de pesos). No está mal. Sobre todo si se piensa que el gordito del Banco de México luce lento.
El objetivo de Amundsen, el noruego, en realidad era llegar al Polo Norte, que quedaba relativamente cerca de su país, pero por una razón incomprensible decidió pasar primero por el intocado y lejano Polo Sur. ¿Será la misma estrategia de Agustín Cartens y EPN: perder casi un billón de pesos en sólo 8 meses y ocho días, para luego alcanzar la gloria financiera de México? Lo que es seguro es que ese dinero se ha perdido justo antes de que Carstens deje el Banco de México y EPN, la presidencia. No se trata de que el dinero haya desaparecido repentinamente, sino de una larga disminución, semana tras semana,  según los reportes semanales, desde los primeros días de enero hasta el día ocho de septiembre.

¿Qué diario del país, radio o televisora, irá a  investigar las cuentas que dejará Agustín Carstens, antes de irse? ¿Qué periodista o reportero  especializado en asuntos financieros irá a advertir a la nación que el Banco de México desde el punto  de vista contable, técnicamente, está en quiebra, aunque tenga reservas por  173 mil millones de dólares que no son suyos? Es verdad que no es la primera vez que el Banco de México tiene un capital contable negativo, donde los pasivos totales son mayores que sus activos totales. Pero el  25 de agosto de 2017, día en que se volvió negativo el capital contable, el Banco de México tenía 33 meses consecutivos ofreciendo reportes positivos. 

martes, 24 de febrero de 2015

La posesión de petróleo es un peligro en el mundo

Las reservas probadas de petróleo en el mundo son de 1.67 billones de barriles. De ellos, alrededor de 300 mil millones son de Venezuela, quien, con el 18% del total, tiene las más grandes reservas probadas del mundo.
Esa es la gran suerte de Venezuela, eso es ahora su gran peligro. Venezuela consume internamente 286 millones de barriles al año. Si no exportara petróleo, sus reservas le alcanzarían para más de un milenio, pero si exportara lo mismo que hoy exporta, sus reservas le alcanzarían para 330 años. Pero todavía hay mucho más que decir acerca de la buena y de la mala estrella de Venezuela con su petróleo.
Estados Unidos tiene reservas probadas por 36 mil millones de barriles y consume casi 7 mil millones  anuales. Si Estados Unidos no importara petróleo, sus reservas le alcanzarían apenas para poco más de 5 años. Esa es la mayor desgracia de Venezuela, que el mayor consumidor de combustibles en el mundo sea la mayor potencia militar y que ya casi no tenga reservas. ¡Y las de Venezuela le quedan tan a la mano!
Pero lo que es peor, además de los 300 mil millones de barriles de reserva probada, Venezuela tiene otros 500 mil millones de barriles de crudo ultrapesado, los cuales, mediante un proceso de adelgazamiento, pueden ser perfectamente transformados en combustibles más ligeros, aptos para cualquier uso en la industria. Son las propias instituciones norteamericanas las que brindan esta información al mundo y nos hacen saber que ese crudo ultra pesado está a lo largo de la faja del Rio Orinoco, en Venezuela.
Por otro lado, Barack Obama acaba de dar a conocer, este mes, su plan de seguridad nacional para los siguientes años. Y ese plan dedica un apartado especial a la necesidad que tienen los norteamericanos de asegurarse la provisión de los combustibles que ocupa. El plan explícitamente dice que una responsabilidad de Estados Unidos es asegurar al mundo, a ellos y sus aliados, la oferta de petróleo. De igual modo dice el plan, Estados Unidos asume la responsabilidad de velar por dar seguridad a las rutas de flujo de petróleo en el mundo. ¡Estados Unidos de nuevo se convierte en cruzado, para asegurar, ahora, la libertad del petróleo!
En estas condiciones, no resultaría extraño que Estados Unidos reclamara un reparto democrático del petróleo que ahora está en el territorio de autócratas, locos y canallas que no desean vender o concesionar a Estados Unidos áreas territoriales cuyo subsuelo es abundante en petróleo, como Venezuela, Rusia y países del medio oriente.
¿Cuánto tardarán los medios masivos de comunicación en exigir que fuerzas militares occidentales, las de los países desarrollados que carecen de petróleo, como modernos cruzados, vayan a liberar a los venezolanos, rusos e islamitas de sus líderes locos y tiranos?

domingo, 22 de febrero de 2015

Se extiende la huelga en la industria petrolera norteamericana

Las  azarosas circunstancias internacionales de la actividad petrolera ya han llevado a la huelga a más de 6 mil 500 trabajadores norteamericanos  y hoy alcanza a 7 estados y a 15 plantas, 12 de ellas de refinación. Entre estas 12, se encuentra Deer Park, en Houston, Texas, co-propiedad de Pemex y de Shell.  El gobierno mexicano guarda silencio, no hace ruido, como queriendo mantener en secreto su co-propiedad en esa refinería.

Ayer, en Port Arthur, Texas, la planta con mayor capacidad de refinación en Estados Unidos -más de 600 mil barriles diarios-  se unió a esta huelga.

Hoy, domingo 22 de febrero, el paro de los trabajadores petroleros sindicalizados se ha extendido a tres plantas más: dos refinadoras de petróleo establecidas en  Convent y Norco, Luisiana, y una de productos químicos establecida también en Norco.

 La particularidad de esta huelga reside en que sus reivindicaciones apuntan menos a objetivos económicos y más a los asuntos relacionados con la salud y  la seguridad en el trabajo.

Los ciudadanos norteamericanos no se cruzan de brazos frente a las políticas laborales que permiten que las empresas reduzcan su responsabilidad en los asuntos relacionados con la salud y la seguridad en el trabajo. El empleo de personal no sindicalizado -como sucede hoy en medio de esta huelga- al no estar capacitado para hacer frente a situaciones de riesgo, pone en peligro la seguridad misma de los que ahí trabajan y la de los demás. Pero la práctica  abusiva de utilizar personal no sindicalizado se está generalizando en Estados Unidos. Este asunto es el que mejor define y provoca las características de la presente huelga.

De los cuatro establecimientos que este fin de semana se han sumado al paro de labores,  las tres refinerías pertenecen a Motiva Enterprises (una co-propiedad de las compañías Shell y Saudi Aramco). El otro centro de trabajo que se dedica a la elaboración de productos químicos en Norco, Louisiana,  es propiedad de  la poderosa  Shell.

La otra característica de esta huelga es que tiene lugar en los centros de trabajo que pertenecen a las más grandes compañías petroleras del mundo como Shell, British Petroleum, Exxon Mobil, Saudi Aramco y otras que por diversas vías están relacionadas con éstas, como Pemex, Marathon y Tesoro.

La huelga de trabajadores petroleros norteamericanos inició el día primero de febrero en 9  refinerías, distribuidas en los estados de Texas, California, Washington, y Kentucky. Una semana después se incorporaron los trabajadores de  2 plantas refinadoras establecidas una en el estado de Indiana y la otra en Ohio. La suma de aquellas once plantas y las cuatro de este fin de semana hacen un total de quince sitios de trabajo sindicalizado parado -en 7 estados de la unión americana- que alcanza a más de 6 mil 500 empleados que procesan casi la quinta parte de la capacidad de refinación de Estados Unidos. 

Debe destacarse que el alto grado de automatización de esa industria ha permitido que las sitios en huelga continúen en  operación con personal no sindicalizado, aunque ya empiezan a ser notorias las dificultades y son claros los problemas en su conducción. En más de un caso se ha debido intervenir de emergencia para detener indicios claros de derrames de combustibles, como sucedió hace menos de dos semanas en la planta Deer Park de la que Pemex es co-propietario.