domingo, 28 de agosto de 2011

La nueva dirigencia perredista: ¿últimos sepultureros del PRD?

Creo que si el PRD se hubiera propuesto conscientemente elegir como su presidente a la persona que más dificultades tendría para cumplir con acierto su inmensa responsabilidad política y electoral, no hubiera tenido más tino que el que mostró al elegir a Rosa Delia Cota Montaño.

El 6 de febrero de 2011 los perredistas sudcalifornianos sufrieron la más colosal de las derrotas electorales, la que, por las dimensiones de las posiciones perdidas, no tiene referencia en ningún partido político derrotado en BCS. Perdieron, el PRD y sus aliados, la gubernatura, tres presidencias municipales y trece diputaciones locales.

La derrota electoral del PRD fue precedida de un gigantesco desprestigio de sus gobiernos, los cuales, según la percepción ciudadana, estuvieron involucrados en el manejo irregular de los recursos públicos, en la deficiente administración de programas de desarrollo, en el nepotismo y en el uso de los bienes públicos en favor de intereses personales, familiares y de grupo.

Revertir la desventajosa percepción que hoy tiene la ciudadanía de los políticos del PRD, llevará muchos años de perseverancia, de esfuerzo honrado, de reconocimiento de los errores cometidos, y de exigencia, incluso, de que los gobernantes que estuvieron involucrados en prácticas públicas deleznables sean castigados.

La habilidad y credibilidad que las personalidades del PRD tengan para sacar adelante estas tareas, serán las que marquen la suerte de la izquierda sudcaliforniana por lustros. ¿Los nuevos dirigentes perredistas, con Rosa Delia Cota Montaño a la cabeza, irán a estar a la altura de estas circunstancias, o no irán a ser más que los últimos sepultureros del PRD?


Mucho más allá de las apreciaciones personales que se puedan tener sobre las virtudes políticas o los atributos administrativos que individualmente posea la ex alcaldesa, el hecho es que la realidad electoral que ella tendrá que enfrentar, a partir de ahora, le es extraordinariamente adversa.

Para nadie es desconocido que fue en la Capital del Estado, cuna del triunfo perredista de 1999, donde el PRD sufrió el 6 de febrero pasado su más desastrosa derrota, precisamente en el municipio que en ese trienio fue gobernado por la ahora recién convertida en Presidenta.



lunes, 15 de agosto de 2011

Las trabajadoras de Comondú no se han rendido

Las trabajadoras del Municipio de Comondú que hoy de nuevo están en plantón en la explanada del Palacio de Gobierno sólo desean tener asegurado su derecho al empleo que han desempeñado o están desempeñando desde hace sexenios en el Ayuntamiento de Comondú.

A fines del gobierno de Javier Gallo Reyna, 76 trabajadoras y trabajadores fueron notificados de que el edil saliente les estaba concediendo las bases en su trabajo, mismas que fueron desconocidas por el Presidente Municipal entrante, Marcos Covarrubias Villaseñor, y razón por la cual, desde entonces, han luchado por que les sea reconocido su derecho legítimo a contar con un trabajo seguro. Algunas de las trabajadoras en lucha tienen hoy más de dos sexenios, y hasta quince años, alguna, trabajando sin que hasta la fecha se les reconozca su definitividad laboral.

Mucho más allá de las razones políticas que haya podido tener Gallo Reyna para basificar a los 76 trabajadores, la negativa de Marcos Covarrubias para aceptar la resolución de su antecesor, así como los reiterados desaires que de su parte han recibido desde entonces sus ex colaboradoras, no son sino muestras de una conducta caprichosa, inconcebible en un personaje que ha desempeñado, y desempeña, responsabilidades de muy alto nivel que la sociedad ha puesto en sus manos para velar por el bienestar de sus ciudadanos, no para usar el poder - que da el ejercicio de los puestos públicos- en la comisión de revanchas políticas contra sus adversarios, cometiendo atropellos, como este es el caso, contra los derechos de terceros; atropellos más denigrantes aún, por cuanto laceran a miembros de grupos sociales que por su vulnerabilidad debieran ocupar el primer lugar en las listas de su atención prioritaria.

De los 76 trabajadores a los que se había basificado, Marcos Covarrubias liquidó, sin indemnización, a 25, según informan las trabajadoras en plantón, y el resto continuó trabajando sin que hasta hoy, más de 6 años después del inicio del conflicto, hayan logrado una sola plaza para alguno de los involucrados. Como era de esperarse, los trabajadores que fueron despedidos injustificadamente, iniciaron un proceso legal exigiendo su reinstalación, mientras el resto, los que continuaron trabajando, pedían, y piden, que se les reconozca la definitividad en su empleo.

Los trienios de Marcos Covarrubias y de Joel Villegas fueron para ellos de luchas legales que no cesaron, y que no rindieron frutos en las instituciones de arbitraje laboral que trabajaban entonces al mando de Narciso Agúndez Montaño, y hoy, de Marcos Covarrubias Villaseñor.

A principios de 2011, en plena campaña electoral por la gubernatura del Estado, una decena de trabajadoras decidió realizar un plantón en la explanada de Palacio de Gobierno. Ni siquiera con esta medida de presión política ejercida por tres meses en pleno proceso electoral y un poco después, pudieron alcanzar el más mínimo avance. El triunfo de Marcos Covarrubias en el proceso electoral de febrero, a su vez, tampoco les fue útil para alcanzar, por la vía de la negociación, algún acuerdo beneficioso para los afectados.

Por el contrario, aludiendo al paisanaje, quizá, los negociadores del Gobernador Electo a fines de marzo pidieron a las trabajadoras que levantaran el plantón para no ensombrecer la toma de protesta del gobernador comundeño que tendría lugar el 5 de abril. Bien haya sido por sentimentalismo, bien por convicción o por las promesas de intercesión ante las autoridades laborales para una pronta aplicación de los preceptos legales en la solución del conflicto, las trabajadoras aceptaron abandonar el plantón pensando que en cuatro meses, como se les prometió, tendrían visos claros de una pronta solución. Después de los cuatro meses, no han avanzado en un sólo punto de lo acordado.

Las trabajadoras de Comondú de nuevo están en plantón en la explanada de Palacio de Gobierno. Hoy están representadas por Elizabeth Yee, Elisabeth Arce, María del Pilar Espinoza y Adriana Moyrón.

De nuevo nos preguntamos cuál será la actitud que hoy tomará Covarrubias Villaseñor en este conflicto que él mismo creó desde abril de 2005 cuando asumió el poder como Presidente Municipal de Comondú y desconoció las bases laborales otorgadas por su antecesor. De nuevo nos preguntamos si los discursos que pronunció en campaña, que pedían el voto con humildad y hacían referencia a la amistad, a la sinceridad sudcaliforniana y al compromiso con los más necesitados, servirán de base en esta ocasión para beneficiar a este sector de paisanas suyas que han dado muestras sobradas de entendimiento, de disposición al diálogo y de respeto a los acuerdos, y que, sobre todo, son personas honestas que en este momento necesitan como nadie ser apoyadas por su gobernante.

Los discursos pronunciados en los días recientes por el C. Gobernador respecto a la necesidad de crear e impulsar los valores que, desde su punto vista, deben nacer y fortalecerse en el seno de las familias bien avenidas, podrían ser catalogados como demagogia pura si hoy Marcos Covarrubias se olvida de estos jefes y jefas de familia que necesitan tener la seguridad de su trabajo, única fuente digna de provisión de los recursos necesarios para una existencia honesta.