viernes, 27 de enero de 2012

Peña Nieto en Davos, Suiza.

Enrique Peña Nieto, después de sus reiterados traspiés en asuntos relacionados con la cultura y con la economía doméstica de las clases populares, buscó los reflectores internacionales en Davos, Suiza, para intentar recomponer su maltrecha imagen, deteriorada por su propia falta de lectura y de conocimiento elemental de la realidad nacional.

El precandidato único del PRI a la presidencia del país, se dejó ver y tomar fotografías junto a las conocidas figuras del mundo financiero que se dieron cita en Davos, la ciudad del centro europeo que nuevamente este año acogió a lo más granado de las personalidades de los campos empresarial y político, en el marco del Foro Económico Mundial.

Se desconoce si Enrique Peña Nieto ahí, en la ciudad alpina de mayor altitud de Europa, habló en alemán que es el idioma oficial, o si lo hizo en inglés, francés o italiano, que son las lenguas modernas en las que usualmente se comunican los residentes cuyos orígenes son de muy variadas nacionalidades. Sólo esperamos que no haya dicho “muchas tortillas” en lugar de “muchas gracias”, como recientemente lo hizo en náhuatl en una comunidad del estado de Hidalgo.

Buscando que los deslices cometidos en su tierra natal fueron opacados por las resplandecientes luces de la ciudad de Davos, el engelado precandidato dio respuesta a interrogantes de la prensa en un lenguaje crujientemente almidonado. Dijo, Peña Nieto, que su propuesta considera como estrategia principal al blindaje de la economía interna del país, buscando fortalecer el consumo y mejorar el empleo “con un enfoque en el combate contra la inseguridad y la violencia”.

Desconocemos si nuestro héroe en gira europea tenía alguna idea sobre lo que estaba hablando, o si no eran más que palabras huecas, aprendidas de memoria para recitarlas en un escenario en el que lo que él expresara realmente carecía de relevancia, pues los reflectores estaban centrados en los líderes financieros y políticos del mundo. Sin embargo, el lugar era realmente apropiado para tomarse las fotos que en nuestro país podían tener el impacto mediático deseado: que los mexicanos nos asombráramos con las epopeyas del precandidato en el gélido país europeo.

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jueves, 26 de enero de 2012

800 millones para el Centro de Convenciones, 100 para el problema del agua en BCS.


El gobierno federal aportó 800 millones de pesos para la construcción del Centro de Convenciones de Los Cabos. La obra, cuya licitación fue declarada desierta después de haber sido convocada por el gobierno del estado, fue asignada directamente por éste a la compañía Ingenieros Civiles Asociados (ICA).

Bernardo Quintana Isaac, propietario de ICA, que ha sido considerado entre los 20 hombres más ricos de México, es ampliamente conocido por haber apoyado abiertamente la campaña electoral de Felipe Calderón a la presidencia de la republica.

Esta misma empresa, ICA, construyó también en Baja California Sur el Hospital Juan María de Salvatierra, con una inversión superior a los 400 millones de pesos, aportados mayoritariamente por el gobierno federal. La calidad de la obra fue reiteradamente criticada por el actual secretario de salud de nuestro estado, y no obstante, como ya dijimos, el Centro de Convenciones de los Cabos se asignó directamente a la misma empresa de Bernardo Quintana.

En contraste, esta semana el gobernador del estado, Marcos Covarrubias, ha hecho pública su decisión de buscar, junto con el director de CONAGUA, una aportación adicional de sólo 100 millones de pesos para atender el persistente y grave problema de la sequía recurrente que por tercer año consecutivo afecta a miles de familias de rancheros sudcalifornianos.

Esta dispar asignación de recursos, que otorga miles de millones de pesos a las obras que están siendo construidas por empresas propiedad de quienes apoyaron al presidente Calderón en su campaña electoral y apenas una ínfima cantidad, comparativamente, a las que benefician a miles de familias pobres, ¿será parte de la política del rescate de los valores sudcalifornianos?

Narciso y Marcos: la misma política universitaria

El asunto relacionado con la legitimidad de la rectoría de la Universidad Autónoma de Baja California Sur revive de nuevo la no olvidada suspicacia popular respecto a si Marcos Covarrubias Villaseñor arribó a la gubernatura por méritos propios o por un acuerdo entre Narciso Agúndez, Jesús Ortega Y Felipe Calderón.

La ilegal reforma a la legislación universitaria que tuvo lugar en el Congreso de Baja California Sur, para que pudiera acceder una persona distinta a Carlos Villavicencio Garayzar a la rectoría de la UABCS, fue, sin duda, una orden de Narciso Agúndez dada a los diputados de la XII Legislatura.

Instancias competentes del poder judicial declararon ilegal las reformas que promovió Narciso Agúndez y que fueron votadas favorablemente por los diputados incondicionales de éste para nombrar un rector distinto al que el órgano universitario facultado para ello había designado.

Una y otra vez, las resoluciones legales han confirmado la razón de los argumentos presentados por Carlos Villavicencio Garayzar. Las resoluciones jurídicas del 24 de enero confirman lo que el académico despojado ha venido sosteniendo desde hace más de un año: que él es el rector legal de la máxima casa de estudios de Baja California Sur.

¿Por cuánto tiempo más las autoridades sudcalifornianas, las que debieran ser ejemplo en el acatamiento de las leyes, continuarán solapando y, tal vez, hasta promoviendo que la ilegalidad continúe privando al interior de la UABCS?

¿A quién beneficia que la Universidad continúe debatiéndose en la incertidumbre jurídica? ¿Qué se obtiene de bueno al evitar que la legalidad vuelva a nuestra universidad?

¿Se pretenderá desde el gobierno, acaso, impacientar a los universitarios que reclaman el reconocimiento de su autoridad legal, para que, irritados, promuevan el tenso ambiente académico que a todos perjudica y que tanto enoja a los sudcalifornianos?

¿Se intentará manipular y provocar a los mismos despojados de la rectoría para que en medio de la desesperación causada por un vergonzoso e inexplicable aplazamiento en la aplicación de la Ley, cometan ellos mismos alguna irregularidad que permita a las autoridades ilegales exhibirlos como violentos?

¿Cuántas resoluciones legales más serán necesarias para que los beneficiarios de esta situación irregular desistan de sostenerla indefinidamente? ¿O ya habrán decidido que ahí permanecerán a menos que sean echados violentamente de ese espacio que ocupan ilegalmente?

¡Qué lamentable que así fuera!