martes, 29 de mayo de 2012

Culpas, besos y regaños en el Diálogo para la Paz de Javier Sicilia

Ayer, en el marco de el Diálogo para la Paz -dirigido por el poeta Javier Sicilia- Enrique Peña Nieto reconoció que se habían cometido excesos en contra del respeto a los derechos humanos en los sucesos de Atenco, y  asumió su responsabilidad en el ejercicio del poder para restablecer el orden público en aquella comunidad los días 3 y 4 de mayo de 2006. En esos hechos murieron los jóvenes Javier Cortés Santiago, de 14años, y Alexis Benhumea, de 20; fueron violadas 26 mujeres y torturadas y lesionadas  más de 200 personas.


Trinidad Ramírez, esposa de  Ignacio del Valle -lider de Atenco sentenciado inicialmente a 65 años de prisión-  dijo a EPN que si él dio la orden del operativo en el que hubo muertos, mujeres violadas y cientos de personas torturadas,  "entonces eres responsable de dos asesinatos impunes, de que una banda de violadores siga actuando al amparo de la policía que tú creaste. Esas son tus credenciales para intentar llegar a la Presidencia".


De no ser por los acontecimientos trágicos que ahí fueron analizados y reclamados sus esclarecimientos, el evento hubiera alcanzado ribetes muy cercanos a la comedia debido a la sobre actuación de su dirigente, Javier Sicilia, quien después de haber besado a Josefina Vázquez Mota y a Enrique Peña Nieto, y de haber abrazado a López Obrador que rehusó ser besado por el poeta morelense, fustigó dúramente a todos los candidatos a la presidencia, como si él fuera un personaje que diera y quitara, a su arbitrio, la vida política a los asistentes.




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