lunes, 10 de diciembre de 2012

¿Quién no reconoce como presidente de México a EPN?


Yo sí reconozco que Enrique Peña Nieto es el presidente de México.

¡Cómo no reconocerlo, si lo vimos haciéndose del poder  comprando públicamente a mexicanos sus trocitos de país, con monederos Mónex o de cualquier otro nombre, a cien, a quinientos  o a mil pesos: a como se dejaran los marchantes!  

¡Cómo no reconocerlo, si nosotros vimos  que las autoridades del IFE encontraron limpísimas esas elecciones a pesar de que  miles de videograbaciones circularon en el país mostrando el uso de las tarjetas Soriana  que  los mexicanos que vendieron su pedacito de país, desesperadamente deseaban gastar una vez que esa vergüenza  fue descubierta! 

¡Cómo no reconocerlo, si las autoridades del IFE le dieron el triunfo cuando los procesos legales,  relacionados con el lavado de dinero, estaban  a mucha distancia, aún, de tener resoluciones judiciales!

!Cómo no reconocerlo, si al IFE y  a las autoridades judiciales mexicanas no les pareció extraño que  un operador político directo y muy cercano a Peña Nieto fuera  el que dirigía la empresa que compraba los monederos y  que compartía, por lo menos, el mismo domicilio con otra docena de empresas relacionadas con las tarjetas Monex!

¡Cómo no reconocerlo, si a perredistas y panistas de sobrada inteligencia y malicia política no les parecía un delito muy grave que la presidencia pudiera ser comprada, barata, a causa del hambre, y cara, a causa de la desvergüenza de los liderazgos de los partidos! 

¡Cómo no reconocerlo, si mexicanos a quienes nosotros conocemos como personas inteligentes y honradas -sólo para pasar por ciudadanos prudentes  y de buenas maneras - prefirieron guardar silencio y olvidar esa  vergüenza nacional, eludiendo, incluso, hablar del tema, como regularmente se hace con los asuntos criminales!  

¡Y también reconozco que Jesús Zambrano, dirigente del PRD, palero público de EPN, es una de las peores lacras del sistema político mexicano, cuyo servilismo al propietario de la presidencia de México  sirve para mostrar el fraude como un triunfo electoral legítimo y para ofrecerse él mismo como ejemplo de lo que debe ser una izquierda moderna!

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