domingo, 29 de septiembre de 2013

Vergonzante detención del profesor Elmouth Castillo, “el de los huevos”.


La privación ilegal de la libertad por cerca de dos horas, la ausencia de cargos, la incomunicación  a que en ese lapso fue sometido, y la reclusión forzada en algún sitio indeterminado de palacio de gobierno del profesor Elmouth Castillo Sandoval son signos ominosos y un  mal augurio para la sociedad sudcaliforniana.

El procedimiento completo del que fue objeto el profesor Elmouth Castillo Sandoval parece más bien un secuestro exprés, propio de la delincuencia organizada, que un procedimiento legal de las autoridades responsables de vigilar el cumplimento de ley, y de cumplirlas ellas mismas antes que nadie.

Todo parece indicar que se trata de una vergonzosa revancha  del ejecutivo estatal contra el profesor Elmouth Castillo  Sandoval por haberse  atrevido, éste, a entregar al gobernador Marcos Covarrubias una cartera de huevos con lo que pretendía simbolizar la falta  de coraje de un gobernador que prefiere mantenerse en silencio o en franca connivencia con el gobierno federal antes que defender a sus maestros sudcalifornianos en esta arremetida brutal contra sus derechos sindicales, principalmente en lo que se refiere a la seguridad  en el empleo y a la vigencia de los derechos laborales que hasta hoy han ganando a pulso.

Todo parece indicar que el propósito de esta aberrante y abusiva acción es hacer saber a la ciudadanía sudcaliforniana que "quien se la hace al gobernador, la paga". La venganza contra los propios gobernados que reiteradamente han venido pidiendo la intervención del gobernante en su defensa, muestra el verdadero  tamaño de los pequeños déspotas que jamás debieron ocupar el sitio que hoy ocupan.

Tú,  ciudadano de Baja California Sur, a partir de hoy, con el legítimo derecho que te da el uso de la razón, puedes estar seguro de que  en nuestro estado el gobierno de BCS no está contigo. Se pretende que a partir de hoy las manifestaciones  ciudadanas solo sean de agradecimiento, de hurras  y de loas al gobernante; que no haya ninguna manifestación que descomponga su sonrisa, su correcta presencia y sus finos modales. Se pretende olvidar que el gobernante fue electo para defender, en primer lugar, los derechos de los sudcalifornianos, no para hacer causa común con el primero que venga a intentar limitarlos o eliminarlos.

Es una gran calamidad que el estado libre y soberano de Baja California Sur se haya quedado sin líder y que quien fuera electo para serlo se haya declarado derrotado sin siquiera intentar defender lo que a sus gobernados afecta o, peor  aún, que se haya convertido en represor y  cómplice de las abusivas medidas contra los trabajadores de la educación, escondidas  en esa mal llamada reforma educativa.

Es verdaderamente triste saber que el gobernante ha abandonado a sus profesores a su suerte. Pero más triste es saber que cuando se le conmina a reunirse con los afectados para que de viva voz conozca lo que de las propuestas federales les afecta, prefiera mantenerse alejado de ellos, en silencio o, de plano, dándoles escarmiento a los que le recuerdan que su obligación debería ser encabezar a los sudcalifornianos que están siendo afectados  desde las oficinas centrales de la capital de la República.

¿Nuestro gobernador sólo seguirá contando  los baches que ha reparado a causa de los daños ocasionados por las lluvias?



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