martes, 8 de abril de 2014

La misteriosa desaparición de los mil millones de pesos

La irregularidad financiera más espectacular en la historia del gobierno de BCS es por 1 mil millones de pesos. Los responsables inmediatos son Narciso Agúndez Montaño y José Antonio Ramírez Gómez. Marcos Covarrubias se mantuvo distante hasta que decidió intervenir borrando las huellas delatoras.

En una inteligente maniobra financiera de pillaje de alto nivel, involucraron a un fideicomiso, a un banco del que contrataron la deuda de mil millones de pesos (BANORTE), a otro banco en el que depositaron el crédito (HSBC) y al congreso del estado que extinguió el fideicomiso sin dejar rastros de los mil millones de pesos. El gobernador del estado era Narciso Agúndez y el secretario de Finanzas era el mismo que el de Marcos Covarrubias. La maniobra final, el borrado de huellas, la concluyeron en el primer año del gobierno de Marcos Covarrubias.

Los decretos #1747 y #1786 (publicados en los ejemplares del Boletin Oficial del 12 de marzo y del 20 de diciembre de 2008, respectivamente), autorizaron la creación del Fideicomiso Irrevocable Emisor de Valores y de Captación de Recursos, cuya formación tuvo lugar el 11 de marzo de 2009 en HSBC bajo la denominación F/256986. Sus responsabilidades serían la de emisión de valores y la suscripción de títulos de crédito.

El 01de abril de 2009 se contrató con BANORTE un crédito simple por mil millones de pesos que serían administrados por dicho fideicomiso y depositados, en una triangulación financiera,  en  HSBC. Desde esa fecha hasta agosto de 2011 no fueron emitidos valores, pero la deuda del Fideicomiso, que por esos días era de 840 millones de pesos, fue incorporada oficialmente al gobierno del estado. De ese modo fueron traspasados al gobierno del estado  los Pasivos, pero no los Activos del fideicomiso.


 El 06 de octubre de 2011, la actual legislatura del Congreso del Estado aprobó, mediante el decreto #1936, la extinción del fideicomiso sin preguntar por los mil millones de pesos que debieron haber sido una especie de aseguramiento financiero de las emisiones de valores que, finalmente, no se realizaron. Nos quedamos con la deuda de los 840 millones de pesos, y sin los mil millones con que supuestamente inició sus operaciones el fideicomiso.

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