domingo, 1 de febrero de 2015

El recorte presupuestal y el Fondo Mexicano del Petróleo

Supongo que para quienes no son profesionales de los números resulta tediosa la lectura de temas financieros. Sin embargo, debo advertir que precisamente, conociendo ese tedio, es como funcionarios inescrupulosos hacen cuanto les viene en gana con las arcas públicas.

Medios informativos con apariencia de ser respetables, en su intento por ser "útiles" al gobierno federal se han visto verdaderamente inútiles para hacer análisis serios sobre la administración pública del país en relación con la crisis de los precios petroleros. A fines del año pasado y a principios de este, se esmeraban en dar a conocer que el gobierno federal había pagado una garantía que cubría el 100% de la producción petrolera a un precio establecido en 79 dólares por barril. Hasta se regocijaban pensando que a México no le afectaría la baja de precios mientras a los venezolanos y rusos les iría como en feria. Pero más pronto cae un hablador que un cojo.

Este viernes 30 de enero, el secretario de Hacienda dio a conocer que a causa de la variación en los precios del petróleo, el gobierno federal se veía obligado a recortar su presupuesto en 124 mil millones de pesos. Por supuesto que la noticia cayó a los medios informativos oficiosos como un balde de agua fría. Su prospectiva de las finanzas públicas en un par de semanas habían sido desmentidas y hechas pedazos por la cruda realidad. !124 mil millones de pesos había que recortar del presupuesto, para empezar¡

El mismo 30 de enero, El Financiero publicó un artículo simplón con el que pretendía "explicar" las razones por las que siempre sí se tuvo que recortar el presupuesto. Las explicaciones presentadas en un pretencioso decálogo son verdaderamente banales e inocentes. El decálogo, en resumen, propone que el presupuesto debió recortarse porque la cobertura pagada que asegura el precio de los 79 dólares por barril, será cubierta hasta fin de año, si para entonces se cumplen las condiciones generales del contrato, lo cual es cierto, pues así funciona el pago de este tipo de seguros. Pero esa es una verdad del tamaño del mundo, que nadie discutiría.

Sin embargo, lo que la redacción de El Financiero no dice es que la famosa Reforma Energética creó el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo (FMP) con el propósito de asegurar ingresos regulares frente a las oscilaciones del mercado petrolero, como la que prevalece hoy día.

Las reformas Energética y Hacendaria, en un proceso de supuesta modernización de la industria petrolera nacional, establecieron que el FMP fuera proveído de recursos por la empresa paraestatal, y que esos recursos se destinaran específicamente a enfrentar los desequilibrios financieros propios de las variaciones del mercado internacional y, fundamentalmente, al establecimiento de programas que modernicen a Pémex.

Con ese propósito se sustituyeron los altos pagos de derechos petroleros a la secretaría de Hacienda por los depósitos en el FMP. Sin embargo, el resultado fue una mayor burocratización en el funcionamiento de la empresa por la creación de rodeos financieros para que el dinero de Pémex vaya a dar de nuevo al presupuesto del gobierno federal.

Seguramente que para los lectores que no tengan una calculadora a la mano, no resultará divertida la lectura de esta argumentación. Pero de cualquier manera haremos un intento por explicar lo que los medios de comunicación especializados en asuntos financieros decidieron abstenerse de abordar para no ir más allá de lo que los funcionarios desean que se informe.

Continuemos, pues, con nuestro tema del rodeo burocrático para seguir manoseando los recursos petroleros. La Ley de Ingresos de 2015, por ejemplo, ya no contempla los pagos de derechos de Pemex a la secretaría de Hacienda pero, en cambio, establece que el FMP le transferirá este año 745 mil 99 millones de pesos. Sería de esperarse que parte de los recursos de ese fondo se destinaran este año a cubrir los déficits presupuestales de corto plazo. Sin embargo, decidieron optar por el recorte presupuestal, y, lo que es peor, el recorte planeado afecta principalmente a Pémex y a CFE.

Si se tuvieran los peores escenarios posibles, y si la diferencia de precios del petróleo fuera de 40 dólares entre lo presupuestado y lo que hoy se recibe ( 79 contra 39 dólares, respectivamente) y se consideran 1 millón de barriles diarios de exportación, el déficit anual presupuestado -con razones petroleras- no alcanzaría los 220 mil millones de pesos, calculado el dólar a una tasa de cambio de 15 pesos. De ahí, resulta fácil percatarse que deduciendo esa cantidad de los 745 mil millones de pesos programados como aportación del FMP, al menos tendrían 525 mil millones de pesos seguros para atender las contingencias, sin ninguna necesidad de hacer recortes al presupuesto, menos aún al mismo Pémex, cuando se tiene la seguridad de que al final del año se recuperarán esos 220 mil millones de pesos por la cobertura de riesgos contratada.

En conclusión, o la cobertura contratada fue manoseada, o fue una verdad a medias, o los 745 mil millones de pesos que debieran ser usados en esta contingencia ya los tienen comprometidos en algún uso distinto al que la famosa reforma energética prescribe; o quizá sean válidas las tres posibilidades juntas.

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