domingo, 22 de febrero de 2015

Se extiende la huelga en la industria petrolera norteamericana

Las  azarosas circunstancias internacionales de la actividad petrolera ya han llevado a la huelga a más de 6 mil 500 trabajadores norteamericanos  y hoy alcanza a 7 estados y a 15 plantas, 12 de ellas de refinación. Entre estas 12, se encuentra Deer Park, en Houston, Texas, co-propiedad de Pemex y de Shell.  El gobierno mexicano guarda silencio, no hace ruido, como queriendo mantener en secreto su co-propiedad en esa refinería.

Ayer, en Port Arthur, Texas, la planta con mayor capacidad de refinación en Estados Unidos -más de 600 mil barriles diarios-  se unió a esta huelga.

Hoy, domingo 22 de febrero, el paro de los trabajadores petroleros sindicalizados se ha extendido a tres plantas más: dos refinadoras de petróleo establecidas en  Convent y Norco, Luisiana, y una de productos químicos establecida también en Norco.

 La particularidad de esta huelga reside en que sus reivindicaciones apuntan menos a objetivos económicos y más a los asuntos relacionados con la salud y  la seguridad en el trabajo.

Los ciudadanos norteamericanos no se cruzan de brazos frente a las políticas laborales que permiten que las empresas reduzcan su responsabilidad en los asuntos relacionados con la salud y la seguridad en el trabajo. El empleo de personal no sindicalizado -como sucede hoy en medio de esta huelga- al no estar capacitado para hacer frente a situaciones de riesgo, pone en peligro la seguridad misma de los que ahí trabajan y la de los demás. Pero la práctica  abusiva de utilizar personal no sindicalizado se está generalizando en Estados Unidos. Este asunto es el que mejor define y provoca las características de la presente huelga.

De los cuatro establecimientos que este fin de semana se han sumado al paro de labores,  las tres refinerías pertenecen a Motiva Enterprises (una co-propiedad de las compañías Shell y Saudi Aramco). El otro centro de trabajo que se dedica a la elaboración de productos químicos en Norco, Louisiana,  es propiedad de  la poderosa  Shell.

La otra característica de esta huelga es que tiene lugar en los centros de trabajo que pertenecen a las más grandes compañías petroleras del mundo como Shell, British Petroleum, Exxon Mobil, Saudi Aramco y otras que por diversas vías están relacionadas con éstas, como Pemex, Marathon y Tesoro.

La huelga de trabajadores petroleros norteamericanos inició el día primero de febrero en 9  refinerías, distribuidas en los estados de Texas, California, Washington, y Kentucky. Una semana después se incorporaron los trabajadores de  2 plantas refinadoras establecidas una en el estado de Indiana y la otra en Ohio. La suma de aquellas once plantas y las cuatro de este fin de semana hacen un total de quince sitios de trabajo sindicalizado parado -en 7 estados de la unión americana- que alcanza a más de 6 mil 500 empleados que procesan casi la quinta parte de la capacidad de refinación de Estados Unidos. 

Debe destacarse que el alto grado de automatización de esa industria ha permitido que las sitios en huelga continúen en  operación con personal no sindicalizado, aunque ya empiezan a ser notorias las dificultades y son claros los problemas en su conducción. En más de un caso se ha debido intervenir de emergencia para detener indicios claros de derrames de combustibles, como sucedió hace menos de dos semanas en la planta Deer Park de la que Pemex es co-propietario.

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