martes, 21 de diciembre de 2010

El movimiento ciudadano de 1999 (primera parte)

Me preguntas, amigo, cómo fue la campaña electoral de 1999, y quieres saber también por qué hoy no me ves involucrado en esta campaña que es continuidad de aquella que empezó hace doce años. Contesto con franqueza a la segunda de tus inquietudes diciendo que me es muy difícil explicármelo a mí mismo y, más aún, a otros. A la primera pregunta puedo responder sin una seguridad plena de darte una idea clara de cómo fueron aquellos acontecimientos, porque creo que las vivencias, aun las colectivas, las interpreta cada quien desde sus muy personales circunstancias.

Dicho esto, puedo describirte lo que primero se me viene a la memoria cuando recuerdo aquellos acontecimientos plenos de gente sonriente, optimista y atrevida; de calles cubiertas de activistas que, volante en mano, trataban de conquistar ciudadanos para su causa; de parques y estadios de multitudes con banderines, sin duda, hechos en casa, multiformes y vigorosamente ondeantes; de festejos maleconeros de todos los colores, pero con un sobresaliente amarillo frecuentemente salpicado por el gigantesco rojo de la bandera petista.

Aquellos eran tiempos en que la Coalición Democrática y del Trabajo no tenía recursos para hacer campaña en la cuantía que hoy impudorosamente se exhibe. Eran tiempos de verdadera y forzada austeridad. Tiempos en los que Leonel Cota recorría el estado clamando “¡ya basta de gobiernos ricos y pueblos pobres!”, mientras sus seguidores, frecuentemente sin propaganda, emulándolo, en grupos chicos o grandes, ascendían los cerros para llevar a sus iguales el mensaje. Cientos de personas, si no es que miles, recorrieron sus comunidades, municipios y el estado sin más recursos que los que ellos mismos se proveían y, a veces, con orgullo, podían aún decir que habían patrocinado a una comisión enviada a alguna localidad remota. No es extraño, bajo estas circunstancias, que ese movimiento popular que se creó a sí mismo, desde abajo, haya sido reconocido como imbatible por sus propios adversarios desde mucho antes de que el proceso electoral llegara a su conclusión, y de que haya sido saludado con respeto por casi todos los sectores de la sociedad sudcaliforniana.

Antes, mucho antes de que los votos cayeran en las urnas el 7 de febrero, la victoria moral ya había sido conquistada por aquel gentío movilizado en torno a un liderazgo salido de entre ellos mismos, y organizados en dos partidos hasta entonces absolutamente minoritarios. Cuando la victoria moral ha sido alcanzada por las masas en movimiento, amigo mío, no hay institución o poder humano que pueda derrotar tal vorágine participativa. Y es precisamente este deseo de involucramiento consciente del sector mayoritario de la sociedad en los asuntos relevantes de la vida pública lo que vuelve tan poderoso a un movimiento ciudadano

La demanda de “participación ciudadana” que se esparció como semilla buena en campo fértil en el 99 sudcaliforniano, tuvo dos acepciones que aún no han sido suficientemente analizadas. Para la clase política de la Alianza Democrática Sudcaliforniana, de la Alianza por la Dignidad y la Democracia y, más tarde, de la Coalición Democrática y del Trabajo, el principal significado de la exigencia de “participación ciudadana” estaba relacionado sólo con la participación de las bases en la elección de candidatos. Sin embargo, para una amplia mayoría de la población participante en el movimiento ciudadano, la misma consigna tenía un significado más amplio, en el que se incluía el proceso de designación de candidatos pero se extendía hasta una demanda por participar en asuntos más relevantes y de mayor envergadura. Leonel tuvo la suficiente perspicacia para notar este rasgo singular de la demanda e incorporarla en su decálogo de propuestas, bajo la forma concreta de que los trabajadores de la educación, de salud y de cultura decidirían quiénes serían sus secretarios y director, respectivamente. La intensidad con que los maestros, médicos y trabajadores y realizadores de cultura se volcaron a favor de la coalición, a partir de entonces, muestra con suficiente claridad el alcance de tal consigna.

A petición expresa de un apreciado amigo, hoy he presentado la introducción a un inicio de análisis del espíritu del movimiento del 99, su liderazgo, sus organizaciones y sus principales consignas. En lo sucesivo, hasta donde sea posible, trataré de describirlos en una reseña sucinta de los principales acontecimientos que a partir de 1997 desembocaron en el triunfo de la Coalición Democrática y del Trabajo el día 7 de febrero de 1999. Lo anterior, con el propósito de estimular otros trabajos que, ellos sí, realmente ayuden al entendimiento del alcance y limitaciones de este movimiento ciudadano.

El movimiento ciudadano de 1999:

9 comentarios:

  1. Disculpame mi amigo, pero los leonelistas si contaron con muchísimos recursos para operar en su campaña, tal parece ser que o desconocías la situación de las campañas en ese momento, o fuiste partícipe de la campaña leonelista y quieres perpetuar la idealización que algunas personas todavía tienen de ese "movimiento ciudadano".

    A Leonel Cota Montaño le llegaron recursos del PRD nacional, del ayuntamiento paceño, donde había acomodado a sus incondicionales, del gobierno del Distrito Federal, ya en aquel entonces gobernado por el PRD, además su campaña fue apoyada por muchísimos empresarios que vieron las amplias probabilidades que siempre tuvo el "león de Santiago", y la oportunidad de obtener de este buenas consesiones en el futuro si resultaba ganador de la contienda.

    Del mismo modo no debe ignorarse el papel que jugaron los cuadros Valdivistas en la campaña de LCM, si bien es cierto que el general se disciplinó y continuó en las filas del tricolor. Sus principales operadores encabezados por Carlos Montaño decidieron apoyar la aventura Leonelista. Hubo también muchísimas traiciones y simulación dentro de la campaña manriquista, gente que en el papel apoyaba a Manríquez, pero por debajo del agua negoció con Leonel, activistas y líderes de colonia que no renunciaron a sus beneficios mientras duró la contienda pero que en secreto promovieron el voto para el PRD, conozco a varias señoras que iban al PRI a cobrar pero que se entrevistaron con gente leonelista si no es que con el mismo Leonel.

    El gobierno Mercadista, de por si, impopular, fue muy torpe a la hora de enfrentar el proceso, pues dejaron a Manríquez prácticamente solo, aunque tuvo buenos recursos, cargaba con el desprestigio de la administración de GMR y del sexenio anterior ( del mocho Liceaga). Mercado y su grupo nunca entendió que debio verse mas cercano a la gente ( populista pues), tal como lo hace ahora NAM quien en tiempos electorales aparece todos los días inaugurando alguna calle o promoviendo alguna obra, incluso se haya hecho con recursos federales. En pocas palabras, no se involucraron en la campaña, igualmente al PRI nacional poco le importó que se perdiera BCS, ya que metieron toda la carne al asador en la elección de Guerrero.

    En fin, espero que mi opinión no te cause enojo, y te prometo ser un asiduo lector de tu blog.
    Saludos!

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  2. Amigo LM30: Lejos de molestarme, agradezco muchísimo su comentario. En principio debo decir que no oculto mi participación en ese movimiento de 1998-99. Tampoco niego que mis apreciaciones puedan estar sesgadas a causa de mi simpatías hacia él. También debo decir que conocí muy de cerca las carencias económicas de ese movimiento, pero que sería ingenuo, sin embargo, pretender que la coalición opositora ni siquiera hubiera contado con los recursos de sus propios partidos. Pero podría contar decenas de anécdotas, lo que haré sin abuso en próximas entregas, para ilustrar lo que al menos personalmente viví en lo que se refiere a falta de recursos y al intenso involucramiento ciudadano, del que tal vez sí exista el riesgo de hacer una idealización pero que, sin embargo, no puedo evitar, toda vez que después de haber participado por cerca de 25 años en distintos movimientos sociales, el de 1999 dejó en este narrador una imborrable huella.
    Estoy completamente seguro de que mi interpretación de aquellos hechos no es imparcial.Pero ¿puede ser imparcial la apreciación que sobre los acontecimientos que se describen tenga un participante confeso en los mismos?
    Por otra parte, me parecería muy natural y provechoso que quienes tienen otras visiones de los hechos que se discuten, las ofrecieran al público para ser contrastadas, con el propósito de que la ciudadanía pueda contar con más variadas posibilidades de análisis.
    !No sabe amigo LM cuánto aprecio sus comentarios!

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  3. ¿Y que opinas de los personajes que lideraron ese "movimiento ciudadano" ( Leonel, Manuel Salgado,Víctor Guluarte, Rodimiro Amaya, Alfredo Porras, Ernesto López Cinco, Carlos Montaño, Paulino Molina,Benito Murillo, etc.)?
    ¿Crees acaso que son dignos de ser comparados con los forjadores de Sudcalifornia?

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  4. Amigo LM30: Poco a poco iremos relatando la participación que yo conozco de algunos de los personajes que se mencionan de aquel movimiento. Sólo adelanto que no sabría decir si algún día el nombre de alguno de ellos, o de algunos, se encontrará como reconocimiento en alguna calle.
    Pero si puedo decir que me gusta el interés que este asunto despierta en usted. !Gracias!

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  5. Por cierto amigo Juan Luis, ¿no recuerdas el nombre del presidente del IEE en aquella elección?, personaje que si mal no recuerdo, fue premiado con un muy buen puesto en el gobierno de Leonel.
    El hecho de que haya ganado la elección la "oposición", o sea, los priistas "renovados", no significa que haya sido una elección limpia. Recuerdo como en Todos santos muchas personas se quedaron sin votar por gobernador ( entre ellos un tío), pues solo les daban dos boletas, ¿quien sabe que pasaría con las boletas restantes?, como pegaban el grito en el cielo si se insinuaba el mínimo apoyo hacia la candidatura priista en algún plantel educativo o dependencia gubernamental, pero se entregaba propaganda leonelista fuera de las escuelas y los profes "democráticos" traían gorras y camisetas con la leyenda PRD-PT en las aulas, y como un día antes de la elección, en un conocido diario local, se publicó una plana invitando al electorado a "reflexionar el voto" y finalizaba diciendo: "VOTA POR LA COALICIÓN DEMOCRÁTICA Y DEL TRABAJO"

    Creo, al leer tu blog, que eres una persona inteligente y que muy probablemente ( como muchos), se han decepcionado de aquel "movimiento ciudadano".

    Espero una vez más, que no te molesten mis comentarios, te envío un saludo!

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  6. Amigo LM30: Todos los movimientos sociales nacen, se desarrollan, se debilitan y evolucionan en algo nuevo, casi siempre en algo distinto a las formas que inicialmente tuvieron,y casi siempre, también, el resultado es muy distinto a lo que los participantes individuales imaginaron o desearon.Se necesitaría ser verdaderamente testarudo o ignorante para decepcionarse de un movimiento que nadie en particular ideó, maquinó o creó. Si ésto pudiera hacerse, créame, amigo, que este mundo estaría lleno de movimientos sociales que serían provocados a su antojo por quienes tuvieran la capacidad de hacerlo.Afortunada o desafortunadamente, la lógica de los movimientos sociales no funciona de ese modo: éstos inician, se desarrollan y evolucionan de la forma más inesperada, de tal suerte que los narradores sólo a posteriori tenemos cierta posibilidad de entender la verdadera naturaleza interna del movimiento.Si esta parte, el análisis general, es de complicada elaboración, más difícil aún resulta entender las conductas y el papel individual de las personalidades involucradas, así cómo los cientos de detalles singulares que tienen lugar en dichos movimientos.

    Así que después de esta perorata, tal vez me disculpe por declararme incapaz de entender cual fue el rol que jugó el presidente del IEE en aquellas fechas, de quien este servidor apenas si tenía conocimiento de su existencia. Del mismo modo, no tengo la menor idea de que haya podido haber pasado para que los ciudadanos de Todos Santos, entre ellos su tío, no hayan podido votar. Lo único que puedo comentar es que resultaría bastante ilógico creer que los partidos de oposición, muy minoritarios, hayan podido cometer un fraude electoral contra el inmenso poder que los gobiernos federal y estatal, priístas, acumulaban en ese entonces. Mis saludos sinceros!

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  7. No estoy hablando de un fraude en el sentido de cambiar el resultado de la elección, si no de hacer la diferencia lo mas abultada posible.
    ¿Recuerdas lo pareja que fue la elección del municipio Los Cabos?

    Creo que muy pocos pronosticaban un triunfo tan holgado de los leonelistas. Y si bien, los partidos opositores no contaban con estructuras sólidas como la del PRI, si contaron con el apoyo de redes que se formaron al interior del PRI, como la ADS, ADD,etc.

    En pocas palabras, el PRD y sus partidos satélites, se llevaron a una buena parte de las estructuras priistas con ellos, mas específicamente las que simpatizaban con el general Valdivia, lideradas en ese momento por Carlos Montaño. Amén de que contaron con muchos recursos también, tal vez no en la misma cantidad que los del partido en el poder, pero que sin dichos recursos ganar la elección hubiese sido una misión imposible. El origen de esos recursos ya lo comenté anteiormente y no hace falta reiterarlo.

    Saludos!

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  9. Después de que narre la lucha por la dirigencia de la CNOP al Interior del PRI, tocará el turno a la descripción del nacimiento de la ADS que tuvo lugar formalmente en el mes de enero de 1998, con militantes priístas,efectivamente, pero como una organización que nunca fue parte orgánica de la estructura del PRI. La ADD, como organización, nace oficialmente meses después, casi al concluir el proceso interno de elección de candidatos del PRI en 1998, pero también fuera de las estructuras del PRI, aunque, como en el caso de la ADS,con militantes priístas: y es esta circunstancia precisamente la que vuelve peculiar a este movimiento de 1999.
    Saludos

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