martes, 29 de marzo de 2011

¿Cuando me irá a llamar el gobernador electo?

La siguiente nota es una transcripción de las tribulaciones de Julio López Robles, a quien agradecemos que nos haya autorizado su publicación:

La verdad estoy muy preocupado. Faltan ocho días para el cambio de poderes y no hay ninguna señal de que el gobernador electo haya pensado en mí. Hasta dos semanas después del día de la elección yo encontraba muy natural que nadie me invitara a ninguna reunión, pues todo mundo había trabajado duro en la campaña y tenían bien merecidas dos o tres semanas de descanso. Pero terminó febrero y nadie me dijo nunca que hubiera asistido a una reunión. Empecé a creer que tal vez fuera a mi al único que no invitaban y que todos guardaban silencio. Y me angustiaba pensar que quizá le hubieran contado un mal chisme de mí al candidato. Pero yo mismo me reanimaba recordando la efusividad con que me saludaba cuando en los actos de campaña, acomodado entre las sillas más cercanas a la escalinata del presidium, casi provocaba que el entonces candidato se tropezara conmigo. Sin embargo, no me ha llamado ni me han comentado que alguien cercano a él haya preguntado por mí. Realmente estoy preocupado.

Me he hecho el encontradizo con Armando y Joel, buscando en ellos alguna señal alentadora. Me les quedo viendo directamente a los ojos, buscando el signo que espero, pero aunque su saludo es cortés, es algo distante, como si anduvieran distraídos o con un pendiente importante. Cada día que pasa estoy más intranquilo. No quiero salir de casa porque no vaya a ser que me llamen y no me encuentren. Veo televisión sin poner atención a los programas, salvo cuando veo noticieros que informan sobre las actividades del gobernador electo, casi siempre en gira de trabajo en Ciudad de México. Y entonces me vuelve el alma al cuerpo. Tal vez por eso no he sido llamado. Y pienso que él anda haciendo gestiones importantes para el estado, y entonces me quedo tranquilo. Pero el sosiego se me ahuyenta cuando leo la columna política que dice que todos los puestos se están dando ya en el Distrito Federal, que así lo hace él para no lidear con todos los que esperan ser llamados. Y de nuevo me asalta la angustia. Y luego yo mismo me reconforto y me resigno diciéndome que sólo dios sabe por qué pasan las cosas.

domingo, 27 de marzo de 2011

Narciso Agúndez se va…

… dejando tras de sí una larga cauda de agravios al pueblo sudcaliforniano, que van desde un oscuro manejo de la deuda y del erario hasta el envilecimiento de la procuración de justicia, pasando por el indigno papel que hizo jugar a los poderes Judicial y Legislativo.

En el extenso inventario de la degradación agundista ocupa un lugar destacado el descomunal crecimiento de la deuda pública a largo plazo: a partir de la marca de 572 millones de pesos en que la recibió al inicio de su administración, seis años después deja compromisos de pago superiores a 2 mil 100 millones y, además, pasivos a corto plazo que rebasan los mil millones.

Sería tedioso e innecesario repasar los injustificados gastos del gobernador Agúndez a cargo de la administración pública, pues son de sobra conocidos por los ciudadanos, quienes, con su voto de castigo a los candidatos de la coalición gobernante, demostraron estar al tanto del desenfreno administrativo que los intelectuales de la izquierda oficial aún no acaban de reconocer en su gobierno agonizante.

Pero de lo que no nos enteramos con suficiente profundidad fue de los entresijos en la relación de dominio que NAM estableció con el Poder Judicial, ayudado por un Congreso que acabó desprestigiado a causa de su abyecto sometimiento al Ejecutivo. Desconozco si alguna vez podremos desentrañar la esencia de las pugnas de intereses que los representantes de los grupos de poder libraron bajo la densa maraña legal, en el entramado más profundo de esa burocracia.

De la relación entre los poderes Ejecutivo y Judicial, los ciudadanos tuvimos sólo indicios de su truculencia. Sin embargo, nadie puede negar que el Judicial es un poder deshonrado que debe renovarse a fondo en Baja California Sur.

Desde 2008, cuando NAM no pudo imponer al magistrado presidente, se inició una campaña de desprestigio contra el Poder Judicial en su conjunto, en la que no hubo un solo medio de comunicación que no se sumara al linchamiento contra aquel poder, que ya no pudo sobreponerse a los golpes que le fueron asestados desde el Legislativo por instrucciones, sin duda, del titular del Ejecutivo.

Fue penoso e indignante ver a los diputados denunciando fallas administrativas por 3 millones de pesos en el Tribunal Superior de Justicia, mientras ellos mismos se enfangaban en el asunto de los 8 millones de pesos que no aclararon, en el bono de 900 mil pesos que se adjudicaron y en el ignominioso silencio guardado respecto a mil 372 millones de pesos de endeudamiento del Ejecutivo, que ellos autorizaron ilegalmente y del que aún no hemos sido informados oficialmente los sudcalifornianos.

Narciso Agúndez se va y deja tras de sí instituciones públicas lamentablemente deterioradas. La imagen misma del Ejecutivo no podría ser más deplorable. Recordemos el día de su quinto informe de gobierno, en el que NAM, descompuesto el rostro, y lastimado su narcisismo por los airados reclamos de unos padres afligidos por la muerte de su hijo, nos asestó, en los linderos de la insania, la grotesca señal de su absurdo poderío.

viernes, 18 de marzo de 2011

El pleno del consejo estatal del PRD será más de lo mismo

Adrián Chávez dio ayer una conferencia de prensa donde informó sobre las tareas que hoy tiene el PRD después de los resultados electorales más desastrosos que ese partido haya tenido en BCS. El 6 de febrero el PRD perdió la gubernatura, tres presidencias municipales y 13 diputaciones de mayoría, es decir, más del 80% de las posiciones que había ganado en 2008. Y las tareas que el joven presidente propone son verdaderamente intrascendentes, pues son tareas de rutina en cualquier tiempo, en todas las circunstancias y hasta en cualquier partido.

Con el propósito -supongo- de sacar al PRD de su más profunda crisis política, la máxima autoridad perredista, el consejo estatal, discutirá en su próxima reunión cinco aspectos de la vida partidaria: los relacionados con la afiliación, la reestructuración de comités de base, la formación política, la reestructuración financiera y la relación con el movimiento social. ¿Algún militante se percatará, con estos temas del orden del día, de que su partido está prácticamente barrido del escenario electoral en BCS? ¿Algún militante entenderá, de este modo, la magnitud del desastre político en el que está hundido su partido?

De lo dicho en la conferencia de prensa se puede inferir que nuevamente el consejo estatal del PRD se hará de la vista gorda respecto a temas como el gigantesco crecimiento de la deuda pública, el desprecio gubernamental por la rendición de cuentas y el desdén por la transparencia en el ejercicio de gobierno. Según las prioridades expresadas ayer por el dirigente perredista, cabe esperar que los consejeros discutirán, inútilmente, generalidades, mientras en lo más profundo de sí mismos sabrán que están eludiendo el asunto clave para entender la derrota electoral: el ejercicio de gobierno.

Realmente no nos debería extrañar semejante conducta de un presidente que reiteradamente ha mostrado su complicidad silenciosa con el gobierno de Agúndez y su brutal avasallamiento al partido; pero creíamos que, inmerso el PRD en la profundidad de la debacle, al menos una minúscula lucidez lo conduciría a portar un mínimo de dignidad que los apartara de esa terrible vía que los condujo miserablemente a la derrota.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Las verdaderas infamias de los diputados

Si alguien se hubiera propuesto con toda alevosía manchar la honra de nuestros diputados de la XII legislatura, nadie habría alcanzado tanto éxito en semejante empresa como el que ellos mismos tuvieron con su conducta infamante. Dueños de un servilismo sin medida, lo ejercieron más allá de todo límite ante un Ejecutivo insaciable de dinero, incondicionalidad y lisonja.

El 27 de noviembre de 2008, los diputados iniciaron su exitosa carrera de abyección frente a cualquier solicitud que proviniera del titular del Ejecutivo: sin pedir ninguna explicación o plantear una sola duda cuando apenas contaban ocho meses de actividad legislativa, aprobaron a dos manos la solicitud de un crédito revolvente del gobierno del estado por 220 millones de pesos. La danza de los millones apenas empezaba. (Decreto 1776)

El 12 de diciembre del mismo año, los milagrosos legisladores le aprobaron al gobernador Narciso Agúndez la contratación de un crédito por hasta mil 372 millones de pesos sin importarles que, apenas cuatro días antes, habían avalado la ley de ingresos que no incluía un solo centavo por concepto de endeudamiento. Dicho de otra manera: un día aprobaron una ley y ellos mismos, tan sólo cuatro días después, la violaron. (Decreto 1786)

El 26 de noviembre de 2009, los dadivosos diputados aceptaron afectar el presupuesto de egresos por 80 millones de UDIS (aproximadamente 360 millones de pesos) que deberán ser cubiertos en un plazo de 10 años y destinados al mantenimiento del CRIT, instituto propiedad de la empresa televisiva que se dice es la más rica de América latina, mientras ese mismo año presupuestaban para nuestro Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) menos de 8 millones de pesos. (Decreto 1817)

En vísperas de la navidad más reciente, nuestros héroes de la XII legislatura votaron favorablemente, sólo para no dejar pasar la última oportunidad, la ley de ingresos de 2011 que incluía la adquisición de nueva deuda por 150 millones de pesos.

Estos datos sólo se refieren a las autorizaciones que el Legislativo le obsequió al gobernador para que contratara líneas de crédito y compromisos financieros a largo plazo que suman más de 2 mil 100 millones de pesos. Los empréstitos a corto plazo son otra cosa, como lo son las multimillonarias ampliaciones presupuestales que cada año fueron igualmente aprobadas.

En efecto, durante los tres años de su periodo, estos diputados aprobaron sin ningún cuestionamiento ampliaciones presupuestales superiores a mil 777 millones en 2008, a mil 463 millones en 2009 y a más de 460 millones de pesos en el ejercicio 2010. No decimos, por supuesto, que haya ilegalidad en esas acciones, pero sí es sorprendente que ni siquiera se hayan registrado las discusiones de rigor y en algunos casos, si no es que en todos, fue incluso dispensada la lectura de las solicitudes de ampliación.

Y si nuestros diputados enfrentaron con estoicismo las duras críticas por ser tan sumisos ante el gobernante, con igual entereza arrostraron la avalancha de señalamientos después de que, en reunión secreta, aprobaron favorecerse con un bono extraordinario de 900 mil pesos para cada uno por los heroicos servicios prestados a la patria chica. ¡No faltaba más!

Tal vez ya sólo esperen nuestros paladines que las generaciones futuras reconozcan su desinteresado sacrificio y que sus nombres sean grabados en letras de oro en cada columna donde se honre a los sudcalifornianos ilustres.