lunes, 31 de enero de 2011

Irregulares manejos financieros de fondos de la SEP

Las auditorías que oficialmente le fueron practicadas al gobierno del estado, específicamente a los fondos federales destinados a la educación, arrojaron irregularidades por un monto superior a los 1,120 millones de pesos en los ejercicios 2007 y 2008. El gobierno del estado ha tratado a toda costa de mantener oculta esta información que revela el desorden financiero del que ya se habla en amplios sectores de la población.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) es el órgano responsable de vigilar la correcta aplicación de los recursos que son enviados por el gobierno federal a los estados.

En BCS, los recursos federales destinados a educación eran administrados directamente por la SEP, pero hoy debemos aclarar que la Secretaría de Finanzas del gobierno estatal atrajo la administración directa de esos recursos. Recientemente, todavía se consideraba que los fondos de la SEP eran de los pocos, de la actual administración, que se habían mantenido ajenos a los desaseos. Hoy, es otra historia.

En el informe que la Auditoría Superior rindió a la Cámara de Diputados sobre la forma en que el gobierno de BCS ejerció estos fondos en 2007, se hicieron 22 observaciones y se pide aclaraciones por un monto superior a los 330 millones de pesos.

Al año siguiente, lejos de que mejorara la calidad en la gestión de los dineros públicos o en la rendición de cuentas, las acotaciones de la ASF y su monto crecieron a más del doble que el año anterior. En efecto, en 2008 la suma de las observaciones fue por 790 millones pesos, cantidad muy superior, incluso, al total de los ingresos propios del gobierno del estado.

En las aclaraciones que, de 2008, pide la ASF, destacan más de 89 millones de pesos "por pagos a centros de trabajo clausurados" y casi 590 millones "por realizar pagos de compensaciones al personal homologado, autorizadas por el estado a mandos medios y superiores y personal eventual, sin contar con evaluaciones al personal".

Cada día nos encontramos con nuevas vetas del desorden administrativo imperante en las distintas áreas del gobierno del estado, casi invariablemente relacionadas con la aplicación de los recursos financieros.

Desafortunadamente, aunque terminaran de solventarse las observaciones de 2007 y 2008, los problemas de rendición de cuentas en esta área no concluirían porque aún quedan pendientes las revisiones practicadas a 2009 y 2010. Y nada nos hace esperar, dada la experiencia de los años recientes, resultados mejores que en los ejercicios ya auditados.

Será después de marzo próximo cuando se haga público el resultado de la auditoría correspondiente a 2009, y lo más probable es que no conozcamos la notificación sino después de que Narciso Agúndez y sus funcionarios se hayan ido.

La modificación a la legislación estatal, realizada el año pasado, para que la cuenta pública del último año de la presente administración sea aprobada por los diputados actuales, se debe a que el gobernador quiere contar con el visto bueno del Legislativo antes de que salga a la luz pública el desorden de los recursos destinados a la educación para los ejercicios pendientes de auditar, entre otros desvíos graves.

Esa reforma legal no es otra cosa que un blindaje para la impunidad de Narciso y sus funcionarios implicados. En ese contexto, el compromiso del gobierno entrante con la transparencia y rendición de cuentas de cara a los ciudadanos será puesto a prueba desde su inicio.

martes, 25 de enero de 2011

Las traiciones de Narciso Agúndez

La traición de Narciso Agúndez Montaño a los principios básicos de un partido de izquierda y de un gobierno progresista, ya está siendo ampliamente reconocida y empezará a ser documentada; pero la gigantesca deuda pública, el escamoteo de la rendición de cuentas y la falta de transparencia en el ejercicio gubernamental tendrán efectos perniciosos y de largo plazo en la función pública de Baja California Sur.

Con el exagerado crecimiento de los pasivos se ha hipotecado la posibilidad de promover un desarrollo económico ordenado, porque una gran parte de los esfuerzos de las próximas administraciones se orientará a tratar de pagar el desastroso endeudamiento de los gobiernos municipales y del estado.

Cuantiosos recursos federales asignados originalmente a programas de desarrollo regional en la entidad, fueron destinados unilateralmente por Agúndez Montaño a las obras del controvertido e inacabable par vial de Cabo San Lucas, así como al bizarro Pabellón Cultural (en el que inicialmente se invirtieron más de 319 millones de pesos), según información proporcionada por el propio gobernador al Congreso en octubre de 2009, cuando pedía autorización para ampliar el presupuesto. Además , en la inauguración de la primera fase del pabellón, Narciso informó que a la cantidad inicial invertida se le añadirían más de 1,000 millones de pesos en las siguientes etapas.

La felonía mayor de Agúndez en contra de los habitantes de los municipios de BCS fue haber dejado que los ayuntamientos adquirieran deudas por alrededor de 400 millones de pesos en 2009, en que el gobierno estatal registró los ingresos anuales más altos de la historia al conseguir una ampliación presupuestal, aprobada por el Legislativo, superior a los 1,460 millones de pesos, además de una línea de crédito de por lo menos un mil millones, según datos de Fitch Ratings, calificadora financiera contratada por el mismo gobierno.

A pesar de contar con abundantes recursos extraordinarios, Agúndez permitió que los ayuntamientos se endeudaran en lugar de apoyarlos, precisamente en ese año de severa crisis económica cuyos efectos más devastadores se extendieron hasta 2010 y que todavía hoy, a principios de 2011, hace sentir su nocivo impacto, a grado tal que los trabajadores de los ayuntamientos se han visto obligados a parar labores como una medida de presión para que les sean pagados a cabalidad sus salarios, de manera similar a como la semana pasada protestaron los trabajadores del Instituto Tecnológico de Los Cabos, de los Colegios de Bachilleres del estado y de algunas áreas de la procuraduría de justicia.

Pero la traición de Narciso a los principios básicos de toda administración pública ordenada será pagada por el propio PRD, que, en vez de llamar a cuentas a un gobernador desaforado en la conducción de las finanzas públicas, decidió guardar silencio confiando en que los ciudadanos no alcanzarían a percatarse de las anomalías perpetradas por su gobernante.

En el pecado se llevará la penitencia, y las destructivas secuelas tanto del desaseo en los manejos financieros como de la complacencia de los dirigentes del PRD se manifestarán, sin duda, en las elecciones del próximo 6 de febrero.

miércoles, 12 de enero de 2011

Las prioridades de Narciso

400 millones de pesos para atender el problema del agua en todo BCS… y 1,500 millones para el Pabellón Cultural de Cabo San Lucas

El problema primigenio y que exige la más urgente solución en Baja California Sur es el del agua. Aquí, la precipitación pluvial anual promedio es de alrededor de 175 mm, mientras que el promedio nacional rebasa los 900, aunque hay estados, como el de Tabasco, donde la precipitación es superior a los 2,500 mm y regiones específicas que superan los 3,200.

La precipitación pluvial en nuestro estado es la más baja del país, y así seguirá siendo durante milenios. También nuestra ubicación geográfica permanecerá en la zona conocida como cinturón de desiertos. Modificar las condiciones geográficas, climáticas y meteorológicas no está en nuestras manos, pero lo que sí podemos hacer es adecuar las políticas públicas a las condiciones ambientales.

Durante 25 años, en el Valle de Santo Domingo se extrajo más agua que la que se recargaba en sus cuencas hidrológicas. A partir de 1985 fueron evidentes nuestros límites de disposición de agua y los problemas de salinización de los mantos acuíferos. Sólo la drástica reducción de áreas agrícolas, los cambios de productos y patrones de cultivo, así como la disminución de la población en el municipio de Comondú han hecho posible que, después de 25 años de vigilante esfuerzo, empiece a verse cierto equilibrio entre la recarga y la extracción de agua.

En el municipio de La Paz todas las cuencas hidrológicas son deficitarias: se extrae más agua que la que se recarga por lluvia, excepto la cuenca de Todos Santos, que todavía muestra cierto equilibrio. Y debe decirse de manera muy precisa que esas cuencas son deficitarias a pesar de que el ritmo de crecimiento de la población de La Paz todavía no es muy alto, sobre todo si se compara ese ritmo con las altas tasas de crecimiento que vienen aparejadas con los desarrollos empresariales, nacionales y extranjeros, orientados al turismo masivo.

Si a las condiciones naturales de nuestra entidad le añadimos los problemas que trae consigo un desarrollo económico que no toma en consideración la escasez de agua, el problema se vuelve mayor. Pero será más grave aún si, además, las políticas públicas no están orientadas realmente a volver más eficientes los sistemas operadores del agua potable, a mejorar la infraestructura de medición, a ampliar la cobertura de alcantarillado sanitario, a disminuir la sobreexplotación de los acuíferos y a promover la cultura del uso de ese recurso tan escaso en Baja California Sur.

En este marco de referencia, es sorprendente que el gobernador Narciso Agúndez publicite como un logro extraordinario el que el gobierno estatal, conjuntamente con el federal, haya destinado durante seis años 400 millones de pesos para el agua potable, es decir, 80 millones en promedio para cada municipio, lo que representa menos de 14 millones anuales.

Esos 400 millones que hoy machaconamente publicita el gobierno estatal, contrastan con la exagerada cantidad de 1,500 millones que se invierten en el Pabellón Cultural de Cabo San Lucas, según informó el propio gobernador en el acto inaugural de la primera etapa, que costó 350 millones y cuya construcción es responsabilidad de la empresa constructora de Luis Cano, empresario de reconocida amistad con el gobernador.

Realmente me parece absurda la jactancia por invertir 14 millones de pesos anuales en cada municipio para atender el problema más acuciante de BCS y que, en contraparte, se hayan programado 1,500 millones para la construcción de un Pabellón Cultural que nadie solicitó, que ninguna instancia gubernamental planeó, programó ni presupuestó y, para colmo, que ni siquiera fue aprobada por el Congreso del estado.

lunes, 10 de enero de 2011

La demagogia en la campaña de la izquierda oficial

Si de algo ha servido el proceso electoral en curso, es para que el minúsculo grupo gobernante sudcaliforniano y sus corifeos sean vistos en su verdadera dimensión.

Atrás, muy atrás, han quedado los antiguos propósitos de la izquierda por plantearse la construcción de gobiernos laicos, honestos, transparentes, que rinden cuentas a la ciudadanía y trabajan con eficiencia y profesionalismo. Hoy, cualquier alusión a alguno de estos conceptos puede llevarte a ser acusado de alta traición, de poseer una naturaleza humana ingobernable o, al menos, de absoluta carencia de sentido común que es propio, dicen, de las buenas personas que saben actuar con prudencia, mesura, discreción… y silencio.

En el PRD se ha regresado a las deleznables prácticas políticas y argumentativas del pasado autoritario reciente. Se ha renunciado a dar a sus militantes las herramientas teóricas apropiadas para el análisis de la realidad social concreta, y se limitan a dotarlos de algunas frases burdas, fáciles de aprender y ser lanzadas contra ciudadanos que se atrevan a criticar evidentísimas faltas de probidad en la conducción de los asuntos públicos.

El oscurantismo ha envuelto incluso a personajes reconocidos no hace mucho como verdaderos talentos críticos y creativos. Verdaderas lumbreras intelectuales, repentinamente se nos han presentado como pálidas sombras que apenas si balbucean algún concepto relacionado con la filosofía de izquierda cuando pretenden justificar orientaciones derechistas de su gobierno. Cuando la propia pasividad permitió que la fuerza política de avanzada fuera arrinconada en este callejón sin salida, en el que no se tienen, para la gubernatura, candidato ni propuestas progresistas, se alzan voces diciendo que, dadas las circunstancias, no hay otra salida más que la continuidad política que ofrece a BCS el grupo Los Cabos, y que cualquier crítica a sus propuestas equivale a darle armas al adversario.

Por otra parte, no se había visto en campañas electorales de BCS, que un partido abusara tanto de las creencias religiosas en su afán de ganar adeptos, y menos aún que ese partido y sus candidatos fueran precisamente los que hasta hace días se ostentaban como campeones del laicismo. Es un espectáculo deprimente.

La campaña se ha saturado con imágenes de abanderados del PRD postrados de hinojos en oficios religiosos, comulgando con una mano al pecho en señal de contrición o, de plano, en una misa de bendición de candidatos y proyectos.

La sociedad sudcaliforniana es mayoritariamente creyente y laica. No entiendo por qué la presunta izquierda se ha prestado para hacer burla, de esta manera, de las legítimas creencias religiosas que los sudcalifornianos guardan para su intimidad sin buscar los reflectores mediáticos.

Pocas cosas hay peores que la demagogia en cualquier forma de gobierno. Desafortunadamente, deslizándose a una de las peores tradiciones de la derecha, es ahora la coalición gobernante la que se propone apelar a los naturales sentimientos compasivos de los sudcalifornianos para blindar a sus candidatos ante la crítica.

Con este propósito se ha diseñado una estrategia propagandística manipuladora, que provoque en los electores la conmiseración por el candidato oficial a fin de desvirtuar cualquier oposición política. Abundan entrevistas, pasajes y referencias que aluden a una pobreza antigua para hacer olvidar la opulencia actual, y tristes anécdotas de privaciones y militancia popular intentan soslayar las actuales propuestas orientadas a servir al gran capital. Profusamente, se exhiben sin rubor imágenes que muestran la innegable humildad de origen y también, por extensión, que la ambición no tiene recato ni límites.